La batalla de Ayacucho

La historia de Perú se entrelaza muchas veces con la de Latinoamérica entera, pues durante una época todos los países de este continente luchaban fervientemente por la independencia de la corona española. Desde la llegada de los conquistadores y el implemento de las leyes y políticas españoles, Perú se había sumido en un período de injusticias. La batalla de Ayacucho fue el punto de quiebre de un período doloroso.

¿Qué fue la batalla de Ayacucho?

La batalla de Ayacucho fue uno de los sucesos más importantes que se llevaron a cabo en América Latina en la lucha para conseguir la independencia y deshacerse del yugo español. Esta ocurrió durante le 9 de diciembre de 1824 en las Pampas de Ayacucho, en Perú. Fue la batalla decisiva para Latinoamérica, ya que en ella se decidió el final de la Guerra de Independencia finalmente, estableciendo una nueva época para todos los países.

Esto ocurrió casi 300 años después de que el general Francisco Pizarro llegara al Imperio Incaico y se enzarzara en una guerra por la conquista, en donde resultó victorioso. La corona española se estableció, no solo en Perú, sino en muchos puntos de Latinoamérica. Afortunadamente, durante los eventos que ocurrieron en 1824 el 9 de diciembre, se eliminó la colonia finalmente, triunfando la libertad del pueblo latino.

El Rey Fernando VII se debilitó en Europa debido a las revueltas que se estaban llevando a cabo y esto marcó y aseguró la victoria de Perú y el Resto América Latina que estaba dominada por el régimen de la corona española. Esto fue un nuevo comienzo, especialmente porque los conquistadores habían regido todo el sistema político y económico durante casi 300 años. Fue un suceso realmente importante.

Es importante mencionar, que en esta batalla no solo participaron peruanos, sino también diferentes guerreros latinoamericanos que viajaron hasta Ayacucho para enfrentarse a los Realistas Españoles.

Precedentes de la batalla de Ayacucho

En 1807 comenzaron los primeros indicios de inconvenientes para la corona, cuando Napoleón comenzó a propagarse por Europa central y occidental. Esto comenzó a desestabilizar todos los regímenes de la Península Ibérica de Austria, sin embargo, para ese momento, Perú se mantuvo fiel a la corona española por distintos motivos.

El más prominente de los puntos por el que se quedaron de esta forma es que debían ser manejados por gobernantes locales que propusiera el virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa. Al mismo tiempo que ocurría todo este proceso, en España se estableció una nueva constitución en 1812 con la monarquía en el exilio. Gracias a esto se suprimieron los pequeños revuelos y revoluciones que ocurrieron entre 1811 y 1815.

No obstante, durante el año 1821, los movimientos independentistas en otros países comenzaban a agarrar muchas más fuerzas, extendiéndose hasta el Perú de forma progresiva y muy exitosa. De hecho, José de San Martín había llevado refuerzos desde Chile, sintiéndose confiados con los múltiples éxitos que habían tenido hasta ahora.

De esta forma, el 12 de julio de ese mismo año en Lima capturaron varias partes de la capital y declararon la independencia en el Perú de forma informal. Todavía no se había concretado, pero ya comenzaban los movimientos y era muy probable que lo lograran muy pronto. Y no se equivocaron al pensar de esta manera.

Durante esta época, el general José de la Serna, convertido en virrey de Perú después de haber derrocado a su predecesor, marchó con su ejército, enviándolos a la persecución de todos los nacionalistas para asesinarlos y erradicar los levantamientos. Estos soldados eran los únicos que podrían reunir refuerzos, pues se habían negado a salir de España desde 1820.

No obstante, la colonia rápidamente estalló en un caos hacia el final de 1823 y Fernando pudo deshacer el Gobierno Constitucional. Fue en este momento cuando Simón Bolívar vio la oportunidad de entrar en el Alto Perú, enviando a su segundo al mando, Antonio José de Sucre a atacar durante los primeros meses de primavera. A partir de este momento, comenzó el gran levantamiento que solo culminaría con la independencia.

Inicio de la batalla de Ayacucho

Sucre fue consciente de que no podía iniciar una batalla que únicamente se basara en tácticas militares, por lo que inmediatamente comenzó una retirada con sus hombres a principios de diciembre, cuando se encontró con el ataque realista. Esto lo hizo con la intención de planificarse mejor y evitar que la clara ventaja del ejército español terminara con una inminente derrota.

Fue entonces cuando reorganizó a todos sus soldados cerca de Ayacucho, contando con una desventaja de solo 500 hombres contra el ejército realista. Es aquí cuando la batalla se igualó y se pudo establecer un mejor plan de ataque. La Serna y los soldados que respaldaban la corona española se dirigieron hacia el ejército de Sucre el 9 de diciembre de 1824. Sin embargo, perdieron el elemento sorpresa en el proceso.

Una pequeña colina justo en el campo de batalla, permitió a Sucre ver que el ejército de la corona española se acercaba, lo que le permitió organizar a su ejército de una mejor forma. Los hombres de Sucre atacaron de inmediato y los españoles intentaron poner en desventaja a los nacionalistas. Afortunadamente, las tropas nacionalistas se movieron rápidamente y lograron capturar a la mayoría del ejército colonial.

Finalmente, la batalla fue acabada con más de 2500 hombres realistas heridos o muertos, lo que les otorgó a los independentistas la total victoria. Una vez puesto fin a la batalla de Ayacucho, el líder José Canterac firmó la capitulación de Ayacucho, poniendo fin a la Guerra de Independencia en Perú.

Cabe destacar que, esta batalla, fue vista como una conspiración contra la corona en España, por lo que la situación continuó tensa durante un largo período de tiempo. Sin embargo, este fue el primer paso para un estupendo desenlace con respecto a la libertad en Latinoamérica.

No solo se consiguió la independencia en Perú, sino que, en consecuencia, muchos países de Latinoamérica lograron obtener su propia libertad. Las reformas políticas y sociales se establecieron a continuación, poco a poco.

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