La Religión en el Imperio Inca

El Imperio Inca ha sido uno de los Imperios más extensos en la América Precolombina. De hecho, actualmente se cree que ha tenido un impacto e importancia cultural en todo el mundo debido a sus grandes avances, a su sociedad bien estructurada y a la increíble política que se ejercía. Es por ello que la religión del imperio Inca todavía resulta muy desconcertante y curioso, por lo que actualmente se sigue hablando de ello.

¿Cuál fue la religión en el Imperio Incaico?

Los incas eran politeístas, es decir, que no adoraban a un solo dios, sino que tenían su fe en múltiples dioses a les daban ofrendas. Cada uno de ellos parecía estar dirigido a diferentes necesidades, teniendo atributos particulares que los hacían diferentes los unos de los otros. Es importante destacar que la religión en entre los incaicos era uno de los puntos más importantes de su vida, pues estaba presente en todos los ámbitos.

Adicional a ello, se celebraban todo tipo de festividades para cada dios. Todo esto correspondía a cada uno de los sacerdotes a cargo. Normalmente, estas fechas estaban alineadas con las etapas de las actividades agrícolas y los cambios climáticos. Todas estas acciones estaban estrechamente relacionadas con su religión. Durante estas fiestas se utilizaban una gran variedad de productos para rituales, como el maíz, ropa fina o la hoja de coca.

No obstante, pese a que tenían diferentes dioses y a cada uno lo adoraban por diferentes motivos, el principal sacerdote que se encargaba de todos estos rituales y festividades era el Huillac Umu, que era el sacerdote inca de Cuzco, el sumo sacerdote de todos los templos incaicos. A él se le debía mucho respeto y era venerado apropiadamente por su labor. Es por ello que resulta un personaje tan importante en la historia religiosa de este Imperio.

Divinidades Incaicas

El Imperio Incaico tenía muchos dioses a los que adoraban y cada uno de ellos se enfocaba a un área de la vida específico. Sin embargo, había algunos que sobresalían debido a su gran labor. A ellos se le dedicaban celebraciones y grandes ofrendas dependiendo de los días en los que se encontraban. Poder conocerlos puede proporcionar una ideal del tipo de religión que tenían los incaicos, siempre orientados a adorar a la naturaleza.

Huiracocha

Era una divinidad a la que se le atribuía la creación y la organización del mundo y del universo. Según los mitos que eran recitados generación tras generación en la sociedad incaica, Huiracocha había salido del lago Titicaca para hacer aparecer el Sol y la Luna. Inmediatamente después, les había ordenado que iluminaran el mundo con sus resplandores.

Es decir, su importancia era muy grande en la religión, pues era la responsable de la creación del Sol y la Luna. Además, había organizado el universo para que la naturaleza reposara apropiadamente.

Luna

La Luna era conocida también como Mama Quilla y fue glorificada como la contraparte femenina del Sol. Mientras uno salía para iluminar el día, la otra era la responsable de dar resplandor a la noche. De hecho, se le consideraba la esposa del Sol debido a su similitud y la relación entre sus funciones. El culto que se le daba a la Luna, que resultaba anterior al período Incaico, la relacionaba con la fertilidad y la veneración de los muertos.

Sol

El Sol también era conocido como Inti o Punchao, uno de los principales dioses, mayormente venerados y siempre ofrendados. De hecho, se convirtió rápidamente en la divinidad principal, pese a que cultos anteriores al período incaico se le consideraba con un dios que traía la fertilización y la vida. Debido a esta herencia, fue considerado por los incas como el más importante de todos.

Pachacámac

Este era una versión de Huiracocha, que era mayormente venerado en la costa central. De hecho, se llevó el puesto de la divinidad más importante en esta zona. A este se le adjudicó la creencia de que, con los movimientos telúricos daba vida a toda la tierra y, gracias a él, nacían los árboles y todas las frutas, verduras y demás elementos agrícolas. Además, se decía que podía otorgar alimentos a quiénes lo necesitaban.

Pachamama

Pachamama, también conocida como la Madre Tierra, era una divinidad que se relacionó estrechamente con la agricultura y demás trabajos similares que otorgaban recursos de la tierra. Se creía que ella era la que proporcionaba todo ello. Tomando como punto de referencia la importancia que tenía la agricultura, sobre todo en la región andina, se puede tener una pequeña idea de la importancia de esta divinidad para los incas.

Las huacas y la religión incaica

La huaca era una palabra que se usaba como definición para todo lo que era sagrado, desde los dioses, hasta los santuarios y los diferentes cultos que se realizaban en su honor. Incluso, a algunas personas, como los sacerdotes.

Era una vasta cultura religiosa y eran muchos elementos que se consideraban sagrados. Por ejemplo, las pacarinas, que eran lugares de donde se creía que habían nacido los hombres, las momias de los antepasados, también conocidos como malquis, las conopas, conocidas como las madres de los alimentos y los apus, los espíritus de las montañas. Es por ello que es un área tan difícil de conocer, pues es muy extensa.

Los Apus

Los apus, también conocidos como los espíritus de las montañas, tenían un puesto bastante alto en la jerarquía de los dioses y los elementos sagrados. Esto se debía a que, se tenía la creencia, de que eran las montañas las que engendraban a los hombres y a los pueblos. Es por ello que eran tratados con tanto respeto y, aunque tenían un origen divino, se creía que se alimentaban, se alegraban, sufrían y hablaban.

Se tenía la firme creencia de que, cuando estaban contentos, eran benévolos y siempre ofrecían algo a cambio. Mientras que, si se ofendía, podían ejercer terribles castigos sobre pueblos enteros.

En definitiva, las creencias incaicas eran particularmente importantes, especialmente porque a partir de ellas se regía toda la sociedad.

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