La Educación en el Virreinato

En Perú existieron períodos en que el sistema educativo cambió considerablemente, pero este punto se vuelve más evidente durante el Virreinato, un período donde ocurrieron grandes cambios, no solo sociales, políticos y económicos, sino también educacionales. La enseñanza del latín fue lo que constituyó el principal escalón para progresar en la educación de la colonia. En definitiva, un período de gran progreso.

Estructura de los estudios en la educación en la Colonia

Para poder fomentar el correcto estudio del latín en la Colonia, era indispensable que se tuviera una herramienta para poder ejecutar este plan. Fue aquí donde entró en vigencia el libro de texto La Gramática Latina de Antonio de Nebrija. Él mismo modificó el libro constantemente durante su vida útil e incluso, amplió el contenido para abarcar más terreno. Fue un texto que usó como referencia para más adelante crear el famoso libro de la Gramática de la Lengua Castellana.

Es aquí donde entra la dinámica de la educación durante el virreinato. Había tres fases: Primeras letras, Estudios Menores y Estudios Mayores. Aunque resultaba ser un proceso flexible cuando se trataba de trasladar a los estudiantes de un nivel a otro, se ponía especial atención en las habilidades del estudiante. Se tomaba en cuenta la edad y los diferentes niveles de aprendizaje.

En el caso de los estudiantes Menores y Mayores las clases se dictaban de la misma forma en Universidades y en otros sectores educativos.

Primeras Letras

Durante este período de enseñanza se ponía en práctica la lectura y escritura de la lengua castellana. Aunque era completamente posible obtenerlas en clases particulares, había algunas escuelas municipales y conventuales que se encargaban por completo de este tipo de enseñanza. De esta forma, se convertía en una base para comenzar con el estudio más profundo de esta nueva lengua.

Estudios Menores

Este tipo de estudios estaban íntimamente relacionados con la enseñanza del latín y todos los conocimientos académicos que surgían de la lengua en cuestión. En estas clases la enseñanza se enfocaba más en la gramática, dialéctica y retórica. Estaba dividida en dos horarios: en la mañana y en la tarde. En el transcurso de las primeras horas, los alumnos solo se dedicaban a escuchar y ejercitar el latín con algunas lecciones.

Sin embargo, durante las horas de la tarde, tenían que repasar todo lo que habían aprendido y hacer pequeños textos ellos mismos sobre todo esto. De esta forma, se agilizaba el aprendizaje de esta nueva lengua. Es decir, que, en este período de estudios, se esperaba que se puliera el arte del lenguaje oratorio, para mejorar el desenvolvimiento de los alumnos.

Estudios Mayores

Estos estudios formaban parte más del legado cultural del latín. Una vez ya se había dominado el idioma en todos los sentidos, se ponía a los estudiantes a estudiar arte o filosofía aristotélica que podía funcionar mejor para entender todo el contexto histórico de la cultura. Una vez se terminaba este curso, el alumno finalmente se graduaba como bachiller en artes.

Dictado de las clases

En todos los cursos se impartía el latín, por lo que eran imprescindible tener un manejo completo de la lengua. El castellano solo se utilizaba para aclarar algunos puntos que resultaban confusos en los textos, pero no era frecuente. Por lo general, se utilizaba la técnica de la lectura de párrafo por parte de los estudiantes. El profesor era el que explicaba todo lo leído y, finalmente, los estudiantes debían repasarlo.

Esto se hacía debido a que los sábados algunos se encargaban de exponer estos temas, por lo que debían manejarlos muy bien.

Los colegios en la educación

La educación que se impartió en las colonias fue un incentivo para diferentes tipos de habitantes, con la intención de fomentar la integración. No solo los españoles y mestizos tuvieron el privilegio de estudiar el latín, sino también los curacas. Nadie era marginado en este sistema educativo. Es por ello que existían diferentes tipos de colegios.

Colegios de las órdenes Religiosas

Estas eran las que se encargaban de ofrecer clases y educar a los futuros sacerdotes. Se impartía la enseñanza en el latín, la teología y las artes, de modo que pudieran un grado de bachiller para, posteriormente, para aquellos que ser doctores en teología, dar los exámenes en la universidad de San Marcos. La más famosa de estas escuelas era la de San Pablo, que fue la responsable de enseñar a padres de la Compañía de Jesús.

Colegios Mayores

Se trataba de internados que tenían una doble función como la vivienda de estudiantes de la Universidad de San Marcos. En ellos era donde repasaban las lecciones que habían aprendido, generalmente bajo la supervisión y dirección de tutores capacitados. Entre los más famosos se encontraba el colegio San Martín, fundado en el siglo XVI por los jesuitas. Este pretendía ser más favorable para los estudiantes de filosofía.

Colegios para Curacas

Por supuesto, debido a la gran influencia los miembros de la élite indígena, estos también tuvieron acceso a esta educación. Es por ello que se crearon varios colegios especialmente para los curacas y caciques, como el Colegio de San Francisco de Borja. Muchos de los estudiantes de este colegio se graduaron como abogados durante el siglo XVIII.

La Universidad de San Marcos

Los conquistadores tuvieron, desde el inicio, el interés por fundar en estas nuevas tierras una entidad educativa que permitiera impartir estudios superiores. De hecho, el mismo Francisco Pizarro manifestó esta inquietud en el año 1535. Sin embargo, no fue hasta 1551 que se crea la Universidad de la Ciudad de los Reyes. Esta fue regida bajo la curaduría del Fray Tomas de San Martín. También hubo intervención del Capitán don Jerónimo de Aliaga.

Unos años después se inaguraron las clases, en donde principalmente se impartían la Teología y Artes. Aunque también se daban cursos de Primeras Letras, compuesto por el castellano y los Estudios Menores, es decir, el latín.

En definitiva, todo este proceso educativo fue el inicio de un ciclo de cambio para redirigir al país hacia la actual sociedad que es hoy en día. Un importante suceso en la historia.

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