La Resistencia Andina

La historia de Perú se encuentra plagada de batallas que son el punto de origen de un desarrollo rico y que fueron los puntos más importantes en el cambio de la sociedad y la cultura en el país. Son antecedentes que, aunque surgieron como consecuencias de otras acciones, originaron cambios considerables en el desarrollo de aspectos como la política, la sociedad y la evolución de la misma. La Resistencia Andina forma parte de ellos.

Origen de la Resistencia Andina

La Resistencia Andina surgió como una reacción lógica a la invasión española que se había apoderado de todo el país, regidos por un yugo realmente asfixiante y opresor hacia sus habitantes. Los habitantes de Tehuantinsuyo y toda la elite incaica fueron los responsables de desarrollar planes de acción para enfrentarse a la devastadora invasión española que cada vez se volvía más violenta contra las personas que habitaban este país.

Por supuesto, todo esto fue llevado a cabo gracias a la resistencia pacífica, alianzas con otros afectados, las luchas armadas e incluso, la negociación. Fueron muchos los planes y estrategias que se llevaron a cabo y, aunque las derrotas terminaron por ser incontables, no había rendición. La población indígena inició todo este proceso desde los primeros días de la conquista, sintiéndose plenamente amenazados por la presencia extranjera.

Esto continuó hasta la orden Virreinal, un suceso realmente importante en la historia de Latinoamérica. Hubo un sector de la élite incaica que fue liderado por Manco Inca, que se refugió en Vilcamba durante los acontecimientos. Fue la resistencia inca uno de los tantos sucesos que marcó la historia durante el período de la presencia española en la región Andina.

Manco Inca y la Resistencia Andina

El primero en llegar a la región Andina fue el general Francisco Pizarro, que fue el responsable de someter al Imperio Inca e imponer a la corona española, creando la primera colonia en este país. Este fue recibido por el joven Manco Inca, quién era hijo de Huayna Capac, fue el responsable de trasladarlo hasta la capital incaica, mostrándole los alrededores.

Aunque los españoles lo vieron inicialmente como un colaborador y aliado con la corona, en realidad su comportamiento no era más que un eslabón para proponer la supremacía incaica de la élite, que es lo que él representaba. De hecho, tuvo el objetivo de conseguir el mascaipacha por medio de un ritual que los españoles respaldaron, participando muchos miembros de la élite incaica.

Sin embargo, más tarde el joven Manco Inca se daría cuenta que los españoles no traían más que problemas y que su asociación con ellos era un error. Esto se confirmó cuando asesinaron a su esposa y él mismo se vio prisionero de ellos durante un largo período de tiempo. Esto fue el punto de origen de la resistencia Andina.

Cerco del Cuzco

Manco Inca se percató que solo un número pequeño de conquistadores permanecían en Cuzco, mientras que Pizarro se mantenían moviéndose entre Lima y Jauja. Sin embargo, permanecía la mayor parte del tiempo en Lima, lugar en donde era el territorio del curaca Taulichusco. Con la mentira de traer a Hernando Pizarro unas estatuas de oro de los incas, Manco Inca logró finalmente salir de Cuzco.

Durante este período formó un ejército suficientemente grande de personas dispuestas a deshacerse del yugo español, mientras que a su vez logró hacer que el Hulluc Umu y Palluc Inca, su hermano que también era su rival en el proceso de conseguir el trono, uniera sus fuerzas con él para poder derrotarlos. Así, fueron a una expedición a Chile a reunir más hombres dispuestos a luchar y recuperar el país.

A principios del año 1536, Manco Inca tenía unas tropas que sumaban más de 10 mil hombres, que cercaron Cuzco e incendiaron tejados y cortaron todas las fuentes de abastecimiento que en ese momento tenía la ciudad. Fueron meses de batalla, en donde el punto más importante e icónico fue la fortaleza de Sacsayhuamán. Aunque, después de seis días de intensa lucha, fue recuperada por los españoles.

El Sitio de Lima

Es importante destacar que el ataque de Cuzco fue cuidadosamente planificado por Manco Inca, lo que ayudó a que este no se hundiera en el fracaso. Conociendo los posibles patrones de los españoles, pudo premeditar los puntos por dónde serían interceptados por las tropas españolas, lo que ayudó a que pudieran llegar a Cuzco sin muchas pérdidas, añadiendo un mayor éxito al final.

Primero, un grupo de españoles armados interceptaron a los hombres de la resistencia Andina muy cerca del río Pampas, donde fueron inmediatamente vencidos. Después, otras expediciones españolas continuaron apareciendo, pero todas eran eliminadas por los indígenas en su camino a Cuzco. Es decir, que se libraron un sinfín de batallas únicamente para poder llegar al lugar en donde comenzarían la verdadera revolución.

Sin embargo, en la entrada de la ciudad, los nativos fueron vencidos debido a que las tropas españolas obtuvieron ayuda por parte de la ayuda prestada por parte de un gran sector indígena que comenzaba a apoyarlos a ellos. Fue una ayuda prestada que desembocó que una breve derrota.

Resulta relevante presentar en este punto las relaciones que se extendieron entre los españoles y algunos curacas que tuvieron una repercusión bastante grande en la cultura andina. Un ejemplo claro de ello fueron las relaciones que se generaron entre Francisco Pizarro con Inés Huaylas, que era hija de Huayna Capac. Este vínculo permitió a los españoles tener una ventaja al poseer el apoyo de los curacas de Huaylas.

Consecuencias

A partir de todo este proceso, fue que la cultura comenzó a cambiar en el Perú, originando así una fusión increíblemente inexacta entre la cultura impuesta por los españoles durante su conquista y los orígenes. Aunque la cultura incaica no se perdió por completo, si fue opacada considerablemente, pues fueron los conquistadores quiénes trajeron infinidad de modismos, un lenguaje nuevo e incluso, una sociedad completamente diferente.

Es por ello que la Resistencia Andina no solo es una constancia de la lucha de los aborígenes, sino de la preservación de los ideales y culturas pese a la intervención extranjera.

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